viernes, 23 de diciembre de 2016

Rescate Nocturno


Rescate Nocturno
2016
100 x 70 cm.
Portaminas y carboncillo sobre papel

Charles Baudelaire (1821-1846), relacionaba el romanticismo con la intimidad, y por ello esta obra podría considerase la obra romántica en el que A. Moscardó se implicó emocionalmente de la forma más profunda y dramática.
"Rescate Nocturno" es un autorretrato emocional, una exteriorización de las toxicidades que perturbaban en la psique del artista.


"El talento artístico tiene también sus desventajas, su maldición a pagar, y es que la sensibilidad del artista suele ser con frecuencia sublime, no sólo para la creación artística, sino también para afrontar los obstáculos de la vida. Tenemos la capacidad de vivir con los extremos, en el éxtasis del goce y en sufrimiento incomprendido, y es en éste último caso cuando nos sentimos realmente vencidos y desorientados. Afortunadamente tenemos el Arte, una actividad tan reflexiva como purificadora. 
Con el Arte expulso mis demonios internos, les doy forma, les miro a la cara y mi alma queda en paz. " 
Abraham Moscardó


Esta obra simboliza la batalla interior a la que se enfrenta cada día el artista, los obstáculos de la vida, representados por las tres arañas de aspecto hostil. Las arañas son la realidad, el mundo tal y como el sistema dicta que debe ser, un mundo "Normal", que reduce a los genios a una vida simplista y nada trascendental, como tener un puesto laboral productivo, y un salario que permita hacer frente a las necesidades básicas y a los impuestos.
Por otro lado, tenemos a un gran murciélago indefenso, con los brazos en alto y atrapado con telarañas, cuyo rostro expresa emociones humanas, como la angustia, la preocupación, el miedo, entre otros sentimientos de difícil denominación. Éste murciélago es el retrato del artista, un autorretrato de sí mismo intentando hacer frente a las condiciones "Normales" de la vida. El artista, a pesar de ser una figura extraordinaria y con originalidad propia, está fuera de lugar, siendo prisionero de las obligaciones impuestas (con lo que la sociedad espera que hagas).
A. Moscardó está continuamente aplazando su verdadera identidad y sus necesidades creativas, obligándose a enfocar su vocación artística en su reducido tiempo libre. 

"El sistema favorece a la disminución del desarrollo del arte en nuestra sociedad, los artistas apenas tienen espacio de tiempo para desarrollar sus proyectos, y en consecuencia, tampoco se cultiva el gusto por el arte en la sociedad. El ciudadano medio anda inmerso en las preocupaciones laborales y en la supervivencia, dejando el gusto por el arte como un lujo inaccesible. 
El arte es necesario para la re-definición del ser humano y su pensamiento, y en nuestro siglo hay demasiados obstáculos para que dicho fenómeno se produzca. Estamos en un mundo altamente tecnológico e instrumental, lo artesanal está marchando en retroceso, especialmente en asuntos de arte. Por ello, el artista no tiene más remedio que sacrificar su tiempo de ocio y de sociabilidad, si desea hacer sus aportaciones culturales al mundo, convirtiéndose así en una figura, en la mayoría de ocasiones, incomprendida y marginal."

Abraham Moscardó 

Sin embargo, A. Moscardó deja un espacio para la esperanza y para un futuro artístico próspero. Representado con la presencia del murciélago volador, figura que tiene intención de prestar ayuda al indefenso. En un futuro, no muy lejano, el Arte y lo extraordinario se antepondrá a la "Normalidad" simplista.  

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